Hala, de nuevo frente a la pantalla. Y antes de nada quiero comentar una cosilla. Una sencilla puntualización.
Todo viene a raíz de la última nota de prensa dejada en Azogue. En ella comentaba algo así como que en breve escribiría algo relacionado con una idea que había tenido hace ahora un par de semanas. Bien, pues puntualizando diré que a partir de ahora en breve es posible que signifique una semana, palmo arriba palmo abajo (más arriba que abajo). Ya sé que en un principio os parecerá insufrible la vida sin esa dosis a la que os tenía acostumbrados. Soy consciente de ello, no os creáis. Si bien este momento podría ser un punto de inflexión para vosotros, un buen inicio para poder desengancharos del mono oliveriano. Es difícil, pero sé que podréis. Además, miradlo por la parte del disfrute: cuanto más tiempo contengáis ese deseo irrefrenable por adorar cada pensamiento que traslado a la red, mayor será el placer a la hora de leerme.
Os cuento. Me he propuesto hacer una porra para este curso político. ¿Una porra? ¡Qué maravilla! sé que estaréis pensando todos. Tranquilos, no quiero eyaculaciones precoces. Es que cuando os diga de qué va la porra lo fliparéis. Lo dejo ahí por si a alguien le puede servir. Esto es algo que puede romper moldes tanto en las casas de apuestas virtuales como reales. Ahora mismo lo explico. Eso sí, no pienso mover un dedo a la hora de organizarlo, ¡bastante tengo con haberlo pensado!
Consistirá en pasar partido por partido político a nivel nacional realizando una serie de quinielas.
Por ejemplo y para comenzar: número de veces que UPyD, o más concretamente, Rosa Díez, dirá en este curso político eso de ¡elecciones ya!, ¡márchese señor Zapatero!, o algo por el estilo. También hay una opción de imprevistos. Es decir, situaciones difíciles, por no decir imposibles de anticipar y que requieren todo el toque populista que esta lideresa neoliberal merece (no confundir con ultraliberal, pues me estaría refiriendo a Esperanza Aguirre). Ejemplo de todo ello sería la visita que realizó la susodicha a la población natal de Aminatu Haidar, El Aaiún, en las postrimerías de su terrible huelga de hambre (la de Aminatu, por supuesto).
Prosigamos. Izquierda Unida. Pobrecicos míos. Sí. Siento debilidad por este ex-partido político. La tristeza me impide hablar mucho de ellos. Bueno, mi apuesta sería fácil: número de veces en las que Gaspar “voy a dimitir pero no dejaré de incordiar dentro del partido para conservar la cuota de poder (con su erótica implícita, por supuesto), aunque joda al propio partido, a su mensaje, a su proyecto y a sus posibles electores” Llamazares cuando debió cerrar la boca vino con propuestas sacadas de, lo menos, la antología poética de Barrio Sésamo (y si las propone poco tiempo después de haberse dado el batacazo electoral, mucho mejor. Aunque esta última opción no la incluiré en la porra porque es apuesta segura y pierdo pasta).
Bueno, tras este momento melancólico, sigamos con la particular primitiva. Ahora toca el PSOE, y no lo tendré difícil, la verdad. Con jugar a las veces que se contradicen los discursos del gobierno a nivel económico con los de hace poco más de un año ya da bastante de sí. Pero como la política hoy en día es un saco sin fondo, siempre se pueden sacar más temas, y, por lo tanto, más motivos para hacer dinerito. Por ejemplo, número de declaraciones completamente opuestas de ministros o miembros de la ejecutiva federal sin que pase dos días de diferencia (como el caso de Pepiño y Salgado este verano a raíz de una hipotética subida de impuestos). Y claro, no podía dejar de lado un tema estrella que enlaza perfectamente con el PP. Número de veces que saldrán a la palestra protestando airadamente (con razón, por otro lado) por las denigratorias declaraciones de algún miembro del partido de la oposición hacia una institución estatal o socialista simplemente, alegando que por sus palabras dicho sujeto sería carne de denuncia, aunque, por supuesto, nunca llegan a plantarse en un tribunal (¿y por qué no? me pregunto muy a menudo). Me viene a la memoria las simpáticas afirmaciones sobre el estado policial.
Está la cosa que arde y ya estoy cansado de escribir. Aunque claro, no voy a acabar hasta que no hable del partido libre como las gaviotas que lo simbolizan. ¿Cuál será la apuesta y/o/u apuestas que plantearé? La primera es muy sencilla: cuántas veces recurrirán al tribunal constitucional. Esta estaba cantada, como la primera de los socialistas. Bueno, habrá que hilar más fino. Ahí va la segunda: número de ocasiones en las que cuando salga otro caso de corrupción acusen al sistema judicial en el que se amparan cuando recurren al constitucional (están infectados y muy posiblemente reinen en dos años. Acojonante lo de España. Mensaje de los políticos, padres de la nación, a sus hijos: trincad que triunfaréis. Para que luego me vengan con los valores de Nadal. Por cierto, ¿cuánto tardará en hacerse una foto cualquier político que se precie con el campeonísimo del Grand Slam? Hagan sus apuestas).
Pero todavía no he acabado. Me falta una y ya finalizo con esto. La putada es que la base de un buen juego es crear algo que sea poco predecible para poder tener un mayor margen de beneficios. Con el PP tengo que rebuscar para encontrar la lotería perfecta, aquella de la que se pueda obtener por lo menos la cantidad suficiente para pagarse un viaje con todos los gastos pagados a Marina d´Or. Y yo la sé ¿Que cuál es? No os haré esperar más: Número de veces que la ejecutiva nacional tiene que doblar rodillas ante iniciativas de Zarancisco Camps o de Lideresa Aguirre y que, por supuesto, son un cúmulo de despropósitos más que populistas. Mayores incluso que los de la Díez (por cierto, cuenta la leyenda que cada vez que suena la palabra lideresa, surge una nueva pluma en las alitas de la Espe).
En fin, ojito a toda la retahíla que he soltado. Bueno, en realidad debo reconocer sin caer en el rubor y sí en la más que justificada autocomplacencia que la idea de la porra es cojonuda.
Eso sí, fue un sacrificio enorme. He tenido que echarle horas sentado viendo la tele y leyendo periódicos. ¿Que cómo me siento con respecto a los ciudadanos que dirijen los entresijos de este nuestro estado tan español?
PD: ¿Queréis saber de qué irá la próxima entrada? Cómo no, os lo voy a adelantar para que vuestras ilusiones masturbatorias lleguen esta noche a cotas todavía no intuidas en todo el universo conocido.
Voy a hablar de follar.
Todo un espectáculo.
Todo viene a raíz de la última nota de prensa dejada en Azogue. En ella comentaba algo así como que en breve escribiría algo relacionado con una idea que había tenido hace ahora un par de semanas. Bien, pues puntualizando diré que a partir de ahora en breve es posible que signifique una semana, palmo arriba palmo abajo (más arriba que abajo). Ya sé que en un principio os parecerá insufrible la vida sin esa dosis a la que os tenía acostumbrados. Soy consciente de ello, no os creáis. Si bien este momento podría ser un punto de inflexión para vosotros, un buen inicio para poder desengancharos del mono oliveriano. Es difícil, pero sé que podréis. Además, miradlo por la parte del disfrute: cuanto más tiempo contengáis ese deseo irrefrenable por adorar cada pensamiento que traslado a la red, mayor será el placer a la hora de leerme.
Os cuento. Me he propuesto hacer una porra para este curso político. ¿Una porra? ¡Qué maravilla! sé que estaréis pensando todos. Tranquilos, no quiero eyaculaciones precoces. Es que cuando os diga de qué va la porra lo fliparéis. Lo dejo ahí por si a alguien le puede servir. Esto es algo que puede romper moldes tanto en las casas de apuestas virtuales como reales. Ahora mismo lo explico. Eso sí, no pienso mover un dedo a la hora de organizarlo, ¡bastante tengo con haberlo pensado!
Consistirá en pasar partido por partido político a nivel nacional realizando una serie de quinielas.
Por ejemplo y para comenzar: número de veces que UPyD, o más concretamente, Rosa Díez, dirá en este curso político eso de ¡elecciones ya!, ¡márchese señor Zapatero!, o algo por el estilo. También hay una opción de imprevistos. Es decir, situaciones difíciles, por no decir imposibles de anticipar y que requieren todo el toque populista que esta lideresa neoliberal merece (no confundir con ultraliberal, pues me estaría refiriendo a Esperanza Aguirre). Ejemplo de todo ello sería la visita que realizó la susodicha a la población natal de Aminatu Haidar, El Aaiún, en las postrimerías de su terrible huelga de hambre (la de Aminatu, por supuesto).
Prosigamos. Izquierda Unida. Pobrecicos míos. Sí. Siento debilidad por este ex-partido político. La tristeza me impide hablar mucho de ellos. Bueno, mi apuesta sería fácil: número de veces en las que Gaspar “voy a dimitir pero no dejaré de incordiar dentro del partido para conservar la cuota de poder (con su erótica implícita, por supuesto), aunque joda al propio partido, a su mensaje, a su proyecto y a sus posibles electores” Llamazares cuando debió cerrar la boca vino con propuestas sacadas de, lo menos, la antología poética de Barrio Sésamo (y si las propone poco tiempo después de haberse dado el batacazo electoral, mucho mejor. Aunque esta última opción no la incluiré en la porra porque es apuesta segura y pierdo pasta).
Bueno, tras este momento melancólico, sigamos con la particular primitiva. Ahora toca el PSOE, y no lo tendré difícil, la verdad. Con jugar a las veces que se contradicen los discursos del gobierno a nivel económico con los de hace poco más de un año ya da bastante de sí. Pero como la política hoy en día es un saco sin fondo, siempre se pueden sacar más temas, y, por lo tanto, más motivos para hacer dinerito. Por ejemplo, número de declaraciones completamente opuestas de ministros o miembros de la ejecutiva federal sin que pase dos días de diferencia (como el caso de Pepiño y Salgado este verano a raíz de una hipotética subida de impuestos). Y claro, no podía dejar de lado un tema estrella que enlaza perfectamente con el PP. Número de veces que saldrán a la palestra protestando airadamente (con razón, por otro lado) por las denigratorias declaraciones de algún miembro del partido de la oposición hacia una institución estatal o socialista simplemente, alegando que por sus palabras dicho sujeto sería carne de denuncia, aunque, por supuesto, nunca llegan a plantarse en un tribunal (¿y por qué no? me pregunto muy a menudo). Me viene a la memoria las simpáticas afirmaciones sobre el estado policial.
Está la cosa que arde y ya estoy cansado de escribir. Aunque claro, no voy a acabar hasta que no hable del partido libre como las gaviotas que lo simbolizan. ¿Cuál será la apuesta y/o/u apuestas que plantearé? La primera es muy sencilla: cuántas veces recurrirán al tribunal constitucional. Esta estaba cantada, como la primera de los socialistas. Bueno, habrá que hilar más fino. Ahí va la segunda: número de ocasiones en las que cuando salga otro caso de corrupción acusen al sistema judicial en el que se amparan cuando recurren al constitucional (están infectados y muy posiblemente reinen en dos años. Acojonante lo de España. Mensaje de los políticos, padres de la nación, a sus hijos: trincad que triunfaréis. Para que luego me vengan con los valores de Nadal. Por cierto, ¿cuánto tardará en hacerse una foto cualquier político que se precie con el campeonísimo del Grand Slam? Hagan sus apuestas).
Pero todavía no he acabado. Me falta una y ya finalizo con esto. La putada es que la base de un buen juego es crear algo que sea poco predecible para poder tener un mayor margen de beneficios. Con el PP tengo que rebuscar para encontrar la lotería perfecta, aquella de la que se pueda obtener por lo menos la cantidad suficiente para pagarse un viaje con todos los gastos pagados a Marina d´Or. Y yo la sé ¿Que cuál es? No os haré esperar más: Número de veces que la ejecutiva nacional tiene que doblar rodillas ante iniciativas de Zarancisco Camps o de Lideresa Aguirre y que, por supuesto, son un cúmulo de despropósitos más que populistas. Mayores incluso que los de la Díez (por cierto, cuenta la leyenda que cada vez que suena la palabra lideresa, surge una nueva pluma en las alitas de la Espe).
En fin, ojito a toda la retahíla que he soltado. Bueno, en realidad debo reconocer sin caer en el rubor y sí en la más que justificada autocomplacencia que la idea de la porra es cojonuda.
Eso sí, fue un sacrificio enorme. He tenido que echarle horas sentado viendo la tele y leyendo periódicos. ¿Que cómo me siento con respecto a los ciudadanos que dirijen los entresijos de este nuestro estado tan español?
PD: ¿Queréis saber de qué irá la próxima entrada? Cómo no, os lo voy a adelantar para que vuestras ilusiones masturbatorias lleguen esta noche a cotas todavía no intuidas en todo el universo conocido.
Voy a hablar de follar.
Todo un espectáculo.
